13 de septiembre de 2026
Polifarmacia en adultos mayores: los riesgos de tomar muchos medicamentos

Es habitual que un adulto mayor con varias condiciones crónicas termine tomando cinco, ocho o incluso más medicamentos distintos, cada uno indicado correctamente por separado. El problema es que, en conjunto, ese cóctel de medicamentos —lo que se conoce como polifarmacia— puede generar interacciones y efectos adversos que ninguno de los medicamentos causaría por sí solo.
Con cuántos medicamentos se considera polifarmacia
No existe un número mágico universal, pero la mayoría de las definiciones clínicas ubican el umbral de atención en cinco o más medicamentos simultáneos, y hablan de 'polifarmacia excesiva' a partir de diez. Estos números sirven como referencia práctica para saber cuándo vale la pena pedir explícitamente una revisión dedicada, más que como una regla estricta aplicable a cualquier caso sin matices.
Por qué es un riesgo real, no solo teórico
Cuantos más medicamentos se combinan, más probable es una interacción no anticipada — y en adultos mayores, el cuerpo también metaboliza los fármacos de forma distinta a como lo hacía antes, lo que aumenta la sensibilidad a estos efectos. Mareos, confusión, caídas, o incluso síntomas que se confunden con 'deterioro cognitivo' pueden en realidad ser efecto de una combinación de medicamentos mal ajustada.
Cómo afecta la función renal y hepática al metabolismo de los fármacos
Con la edad, tanto el riñón como el hígado suelen procesar los medicamentos con menor eficiencia que en la juventud, lo que significa que una misma dosis puede permanecer activa en el organismo durante más tiempo del esperado, acumulándose si las tomas se repiten sin ajustar la dosis a esta realidad fisiológica distinta. Este factor, poco visible desde afuera, es una de las razones técnicas por las que un medicamento bien tolerado durante años puede empezar a generar efectos adversos nuevos sin que haya cambiado nada aparente, simplemente porque la función renal o hepática de la persona fue disminuyendo gradualmente con el paso del tiempo.
La cascada de prescripción, un patrón que se repite
Existe un fenómeno bien documentado llamado 'cascada de prescripción': un medicamento genera un efecto adverso, ese efecto adverso se interpreta como un síntoma nuevo (en vez de como una reacción al medicamento), y se receta un segundo medicamento para tratar ese 'síntoma nuevo' — que en realidad era causado por el primero. Este patrón se repite con más frecuencia de la deseable cuando distintos médicos, sin coordinación entre sí, van sumando tratamientos sin revisar el cuadro completo de medicación que la persona ya toma.
Medicamentos con mayor riesgo en adultos mayores
Existen listas internacionales, actualizadas periódicamente por asociaciones geriátricas, que identifican medicamentos que en general deberían evitarse o usarse con especial cautela en personas mayores, ya sea porque su relación riesgo-beneficio cambia con la edad o porque existen alternativas más seguras disponibles para la misma condición — ciertos ansiolíticos de acción prolongada, algunos antihistamínicos de primera generación que generan más sedación y confusión en esta franja etaria, y determinados relajantes musculares figuran habitualmente en este tipo de listados. Esto no significa que estos medicamentos estén prohibidos ni que deban suspenderse por cuenta propia si ya se están tomando, sino que su indicación en un adulto mayor debería ser una decisión consciente del médico, sopesando específicamente esa relación riesgo-beneficio en el contexto particular de esa persona, y no una prescripción automática igual a la que se haría en un paciente mucho más joven con el mismo síntoma.
El rol del farmacéutico en la revisión
Más allá del médico tratante, un farmacéutico puede cumplir un rol valioso y muchas veces subutilizado en la detección de interacciones: revisa el listado completo de medicamentos con una mirada específica en combinaciones problemáticas, dosis que podrían ajustarse a la función renal o hepática de la persona, y duplicaciones innecesarias (dos medicamentos distintos con el mismo principio activo, por ejemplo). Consultar a un farmacéutico especializado en geriatría, cuando está disponible, suma una capa adicional de seguridad que complementa —no reemplaza— la revisión médica.
Suplementos y productos naturales: un punto ciego frecuente
Muchas personas no consideran los suplementos vitamínicos, hierbas medicinales o productos 'naturales' como parte de su medicación, y por eso no los mencionan al médico — un error que puede tener consecuencias reales, ya que varios suplementos populares interactúan de forma significativa con medicamentos recetados (algunos anticoagulantes con ciertas hierbas, por ejemplo). Cualquier revisión de medicación debería incluir explícitamente estos productos, y no asumir que 'por ser naturales' están libres de riesgo de interacción.
Organizadores de pastillas: una herramienta simple con gran impacto
Más allá de la revisión médica del listado completo, un organizador semanal de pastillas —con compartimentos separados por día y momento del día— reduce significativamente los errores de toma, tanto olvidos como duplicaciones accidentales. Prepararlo con ayuda de un familiar o del personal de enfermería al inicio de cada semana, y revisar visualmente al final del día si los compartimentos correspondientes quedaron vacíos, es una forma simple de detectar rápido si algo se saltó, sin depender exclusivamente de la memoria de la persona para saber si ya tomó o no cada medicamento en particular.
Señales de que vale la pena revisar la medicación
- Mareos, somnolencia excesiva o confusión que aparecieron después de sumar un medicamento nuevo.
- Varios médicos distintos recetando sin conocer el listado completo de lo que ya se toma.
- Dificultad para seguir el esquema de tomas (horarios, dosis) sin ayuda.
- Síntomas nuevos que podrían confundirse con una nueva enfermedad, pero podrían ser efecto adverso.
Qué se puede hacer al respecto
La 'revisión de medicación' —llevar el listado completo de todo lo que se toma a una consulta médica dedicada específicamente a evaluar si todo sigue siendo necesario— es una práctica con buen respaldo para reducir estos riesgos. No se trata de dejar de tomar medicación por cuenta propia, algo que puede ser peligroso, sino de que un profesional revise periódicamente el conjunto completo, no solo cada medicamento por separado.
Cómo preparar una revisión de medicación efectiva
Para que una revisión de medicación sea realmente útil, conviene llegar a la consulta con toda la información organizada: un listado completo con nombre del medicamento, dosis, horario, y motivo por el que se indicó (aunque haya sido hace años y ya no se recuerde bien el detalle exacto), además de los suplementos y productos de venta libre que se usan de forma regular. Muchas farmacias y aplicaciones de salud permiten generar este tipo de listado de forma simple, y tenerlo siempre actualizado y a mano —no solo para la revisión puntual, sino para cualquier consulta médica nueva o una guardia de emergencia— es una de las medidas más simples y efectivas para prevenir errores derivados de la polifarmacia en el día a día.
Con Palermia, el personal de enfermería registra cada toma con trazabilidad completa, lo que facilita justamente este tipo de revisión conjunta. Conoce cómo funciona.